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La calentura

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Sara

Cuando te entra la calentura no lo puedes evitar y mucho menos si estás en el momento correcto y con la persona correcta. Por desgracia ese no era mi caso, pero no lo pude evitar y sucedieron cositas muy ricas.
Lo que se suponía que era una tarde tranquila y solitaria en mi casa se vio interrumpida por la visita inesperada de mi primo Juli. Aquella tarde quería disfrutar la poca soledad y paz que había en mi casa pero ante la insistencia de Juli abrí la puerta. Traía algunas botanas, unas cervezas y poco mas, platicamos un poco en la sala de mi casa mientras abríamos unas cervezas, la plática fue fluyendo y con el pasar del tiempo su visita me agradaba cada vez más.
En algún momento de la conversación y el aburrimiento de la tarde se nos ocurrió la grandiosa idea de ir a aquella piscina solitaria que había en el conjunto. Subí a mi habitación y escogí el primer traje de baño que ví, una tanga color azul y un pequeño top del mismo tono. Al salir de la habitación Juli también está listo, una pantaloneta que traía como si lo hubiera planeado y un buzo blanco. Antes de salir nos tomamos una foto para tener de recuerdo, tomamos las toallas, las botanas, más cerveza y nos dirigimos a la piscina.
En efecto estaba sola, completamente para nuestro disfrute, pusimos algo de música y de inmediato nos metimos, empezamos jugando un buen rato, luego comimos y tomamos cerveza mientras platicamos a gusto. El tiempo pasó sin darnos cuenta, al caer la noche la escena se tornaba romántica ...


... sin querer, la luna iluminaba todo y el silencio era la mejor compañía. Algo en mi cabeza empezó a rondar, era el mejor lugar para tener sexo, la soledad, el silencio, lo romántico y al aire libre, estos pensamientos me iban calentando y olvidando por completo con quién estaba y que no podía hacer.
Una voz ronca y extraña interrumpe el silencio, era un guarda avisándonos que debíamos salir, entre murmullos recogimos nuestras cosas y volvimos a casa, mis padres aún no llegaban y si corría a Juli podía disfrutar unos minutos a solas para masturbarme. Por desgracia Juli tenía otros planes y no quería dejarme sola. Mientras hablábamos en la sala aún en trajes de baño seguía imaginando cosas, en cualquier momento debería ir al baño para saciar mi calentura. Mi mente estaba tan nublada que solo necesité una pequeña caricia de Juli en mi pierna para perder la cordura.
La idea de saciar mi sed sexual con Juli era una idea muy arriesgada pero en aquel momento viable, solo debía saber si estábamos igual. Me levanté del sillón, entre ires y venires intentaba provocar a Juli y vaya que lo logré, su postura cambió, sus gestos eran más lentos y controlados. Disimuladamente veía como él me miraba plantando sus ojos en mi pecho y mi bikini. Definitivamente ya estábamos en el mismo tono solo faltaba una chispa para que todo se pusiera mejor.
Lentamente me fui acercando a él, estire mi mano la cual tomó y lentamente como si me dejase guiar fui directo a él. No tuvimos que decir nada y en ...


... pocos segundos estaba sobre sus piernas besándonos apasionada y calurosamente. Nuestros cuerpos hablaron por sí solos y no pasó mucho tiempo para estar desnudos tocando nuestros cuerpos. Ninguno decía nada, el silencio era nuestro cómplice. No quisimos perder tiempo y sin pensarlo acomodé su verga en mi vagina, no la había visto pero lo poco que pude sentir en mis manos me dejaron claro que la pasaría bien.
Lentamente me fui sentando en aquella verga, el grosor se palpaba en mis labios y el tamaño en mis gemidos. La calentura me hacía disfrutar cada milímetro entrando en mi vagina y lo prohibido en la excitación y adrenalina en mi cuerpo. Después de tenerla lo suficientemente adentro empezaron sus movimientos lentos y controlados que me hacían gemir, la adaptación de mi vagina y la excitación lo fueron guiando a más velocidad y fuerza, definitivamente era el mejor sexo que había tenido en bastante tiempo y no me arrepentia de nada. La estaba pasando tan bien que cada vsz le pedía más, más fuerza, más velocidad, más orgasmos y él sin dudarlo lo hacía.
No recuerdo en qué momento perdí la discreción y mis gemidos se convirtieron en gritos que por momentos él intentaba silenciar. Los dos la pasamos de lo mejor, no queríamos que esto terminara, pero todo lo bueno tiene su fin y aquel debía ser el mejor para los dos. Un solo movimiento me indico que faltaba poco para terminar, la calentura me pedía a gritos su leche dentro mío pero la razón se negaba a tener un susto, así que ...


... tome la mejor decisión, me levanté rápidamente y me incliné ante aquella verga que me dió tanto placer y continúe con mis manos mientras besaba y saboreaba su verga, vaya que era grande, me costaba tenerla en mi boca pero cada vez ansiaba verla acabar, después de un buen trabajo tuve mi recompensa, su leche espesa y blanquecina salió expulsada con fuerza de su verga, contuve con mi boca lo más que pude, pero fue inevitable verla escurrir lentamente sobre mis manos.
Después de saborear y tragar lo más que pude nuevamente me levanté, le di un beso como agradecimiento y completamente desnuda subí a darme una ducha. Allí termine de disfrutar y entender lo que había pasado. Después de la larga ducha volví a la sala, allí aún estaba Juli, también se había duchado y ya estaba vestido. Al bajar hablamos como si nada hubiera pasado, cómo dos primos casuales después de un día cotidiano.
A las horas llegaron mis papás, habían traído pizza, así que nos reunimos todos a comer. Mis padres le agradecían a Juli por acompañarme, yo igualmente lo hacía, entre miradas y sonrisas pícaras. Cómo era tan tarde le ofrecieron quedarse a lo cual él aceptó añadiendo que se quedaría en el sofá para no incomodar, yo propuse otra cosa, que se quedara en mi cuarto para que durmiera más cómodo, mis padres aceptaron, total nos conocemos desde chicos, los dos sonreímos y así fue, debo confesar que aquella noche los únicos que durmieron fueron mis padres, nosotros debíamos continuar lo que ya iniciamos.

#Sara