erotextos.comlogin
Interracialschedule 10 min lectura

Confecciones de mis deseos negros

Avatar de Irasema

Irasema

¡Hola a todos! Soy Irasema, una mexicana de 34 años con una historia que contarles. A lo largo de mi vida, he experimentado una transformación en mis deseos sexuales, pasando de relaciones convencionales a una atracción irresistible por los hombres de color. Para que mi relato no se torne monótono, lo he dividido en capítulos, donde compartiré experiencias reales, aunque he modificado algunos nombres para proteger la privacidad de las personas involucradas.

Físicamente, soy una mujer de 1.60 metros, delgada y con pechos medianos, mis pezones son pequeños y de un tono oscuro. Mi rostro se define por mis ojos cafés, mis gafas y mi cabello negro, que llevo corto. Mi piel es morena clara, un rasgo muy mexicano.

Tuve una infancia común y corriente, fui una estudiante aplicada y, aunque no fui la más popular, tampoco fui una persona aislada. Mi primera experiencia sexual fue con mi ex-esposo. Afortunadamente, mantengo una relación cercana con mi madre, aunque ella ignora por completo mis pasiones más íntimas. Debo admitir que nunca imaginé que mis gustos me llevarían por este camino, pero aquí estoy, sin arrepentirme de nada de lo que he hecho. Actualmente, llevo un año y medio desempleada, lo que me ha dado la oportunidad de dedicar tiempo a plasmar mis vivencias sexuales en este relato.

Después de esta presentación, los invito a sumergirse en mis historias, a dejar sus comentarios y valoraciones. También les proporcionaré mi correo electrónico, por si tienen ...


... preguntas sobre mis relatos, desean compartir sus propias experiencias, charlar o simplemente conectar conmigo. Todo lo que leerán aquí es verídico, así que les pido que si tienen opiniones o consejos que puedan enriquecer mi perspectiva, no duden en compartirlos. ¡Sus comentarios son valiosos para mí!


Después de mi última experiencia donde tuve sexo con un compañero de trabajo y que el tenía un amigo de color el cual me dijo que tenía una verga muy grande, me quede con la curiosidad y las ganas de estar con alguien igual para mi sola, así que le pregunte a mi amigo que pensaba y me hizo una propuesta que me pareció maravillosa y me entro el morbo y las ganas de hacerlo.


Después de mi última experiencia, donde tuve sexo con un compañero de trabajo, y de escuchar a su amigo de color alardear sobre el tamaño de su miembro, me quedé con una curiosidad insaciable y unas ganas enormes de experimentar algo así por mí misma. Así que, sin pensarlo dos veces, le confesé mi inquietud a mi amigo y le pedí ayuda. Su propuesta me pareció maravillosa, ¡el morbo me invadió por completo!

Me dijo que hablaría con su amigo y, si no era posible, buscaría a alguien más que pudiera satisfacer mis deseos hasta el límite. ¡Mi mente voló! Me imaginé todas las posibilidades y acepté sin dudarlo. Acordamos que, en cuanto tuviera a la persona indicada, me explicaría cómo procederíamos.

Pasaron dos semanas eternas, ¡me estaba muriendo de ansiedad, curiosidad y morbo! Hasta que, un viernes por la ...


... noche, me soltó la bomba: "Esta noche tienes algo solo para ti, así que prepárate para salir".

¡Me preparé súper putísima! No encuentro otra forma de describirlo. Lo había esperado tanto que me moría de ansias. Salí sola de mi departamento, ya me había advertido: "Va a ser sorpresa, no hay nada de qué hablar. Cuando llegues, sabrás quién es a quien te escogí". ¡Eso me excitó aún más! El morbo me inundaba y mi imaginación volaba a mil por hora.

Me puse una minifalda que casi dejaba ver mis nalgas y debajo, una tanga diminuta que no cubría mucho encima una blusa transparente que dejaba ver mi brassier de media copa de color negro como mi tanga.


Llegué al lugar y la ansiedad me carcomía. Mi amigo se limitó a decirme que debía dejarme llevar y disfrutar del momento. Entré a la habitación, amplia y cómoda, pero vacía. "¿Qué pasa?", le pregunté a mi amigo, quien insistió en que tuviera paciencia. Puso música, sirvió unos tragos y comenzamos a bailar. El alcohol me estaba haciendo efecto y la temperatura subía por momentos.


De repente, mi amigo me levantó la minifalda, comenzó a apretar mis nalgas y a besarme. ¡Me excitaba tanto! Sus besos y sus manos en mis nalgas me hacían sentir de maravilla. Luego, me acercó a la cama y empezó a desabotonar mi blusa. Sentí mis pezones endurecerse, pero en ese instante se detuvo. Con calma, me volteó y me puso en cuatro. ¡Y ahí lo vi! Una enorme verga frente a mi cara. Me quedé boquiabierta ante semejante tamaño. Mi amigo solo dijo: ...


... "¡Sorpresa! Cómetela toda".

Era un tipo alto, fornido, negro como el ébano, con una verga descomunal. La de mi amigo era grande, sí, pero esta era aún mayor.

Comencé a complacerlo con mi boca, primero con besos suaves en el glande. Luego, intenté introducir una parte en mi boca, pero era tan grande que sobresalía. Mientras, mi amigo se retiraba para dejar que el negro hiciera su trabajo. ¡Era súper excitante sentirme como una puta y saborear esa enorme verga! Mi amigo disfrutaba viéndome devorar esa suculenta barra de chocolate, mientras el negro exploraba mi "pucha" con sus dedos. En un arrebato, le dije al negro: "¡Anda, quiero que me metas esa verga en mi pucha, es toda tuya!". El negro me separó de su miembro, se acostó boca arriba y me senté sobre esa verga enorme. Al principio, dolió cuando entró, a pesar de que ya había probado vergas grandes, esta las superaba en grosor. Aunque estaba yo bien lubricada.


Aunque estaba bien lubricada, esa verga era grande y gruesa. Quedé dándole la espalda a mi amigo, quien podía apreciar todo el espectáculo. Mientras me penetraba el negro, mi cara de dolor y placer a la vez pareció excitarlo aún más. Podía ver en su rostro cómo disfrutaba viéndome moverme sobre esa verga. El negro me dejó que lo montara un rato más, sentí que fue bastante tiempo, pero lo estaba disfrutando. Sentía cómo me abría más con cada sentón que daba, y por un momento pensé: "¡Me va a quedar ancha mi 'puchita' después de esto!". De pronto, mi amigo se ...


... paró en la silla donde estaba sentado y puso su verga en mi cara. Yo estaba tan excitada que se la mamé con locura, a la vez que me dolía cómo entraba por mi "pucha" ese trozo de chocolate, ¡pero lo estaba disfrutando al máximo!


Luego de un rato, solté a mi amigo y me dejé llevar por completo. Me moví con más intensidad, y mi amigo, sujetándome del pelo, volvió a introducir su verga en mi boca. No dejé de moverme hasta que solté un chorro que sorprendió a mi amigo, ¡nunca había visto salir tanto! Me di vuelta y quedé en cuatro, seguía mamando la verga de mi amigo mientras el negro me penetraba, abriendo mis nalgas para que entrara por completo en mi "culo". A mi amigo lo veía bien excitado, pues aparte de que se la estaba mamando, veía cómo me movía de placer, disfrutando al ser penetrada con esa enorme verga. Así estuvimos un rato, hasta que el negro empezó a embestirme con más fuerza. Ya estaba prendida, pues sentía cómo llegaba al fondo de mi "culo". Dejé a mi amigo por un momento y solté otro chorro, ¡qué delicia cómo me vine! Y mi amigo disfrutando la vista, viendo cómo me temblaban las piernas a la vez.


Se levantaron por un momento a beber unos tragos mientras yo me reponía. También tomé un poco más y luego les pedí que se acostaran en la cama. Quedé en medio de los dos y comencé a mamar esas vergas, ¡una a la vez! Era excitante tener dos vergas para mí sola. Ellos solo disfrutaban cómo se las mamaba. Mi amigo se encontraba súper excitado al verme comer esa verga ...


... enorme.

Luego monté a mi amigo y comencé a cabalgarlo. Estaba excitada y sentía mi "pucha" bien lubricada. Después de tener esa enorme verga dentro de mí, la de mi amigo entraba con facilidad, pero con el mismo placer, ahora más aumentado, pues la estaba pasando muy bien.

Luego de un rato de estar sobre mi amigo, me levanté y comencé de nuevo a mamarla, pues estaba tan jugosa, llena de tantos fluidos. Mientras yo estaba en cuatro dándole placer a mi amigo, el negro, con esas manos grandes que tenía, me tomó de las nalgas, me las abrió y comenzó a comerme el "culo" como nunca me lo habían hecho.


¡Estaba tan rico que por momentos dejaba de chupar a mi amigo para disfrutar ese beso negro que me estaban dando! Podía sentir esa lengua cómo penetraba mi "culo" y a la vez lo lubricaba.

Sentía cómo con sus manos separaba mis nalgas y me abría para pasar su lengua justo por en medio de mis nalgas. ¡Eso me hizo correrme! Pues me tenían por un lado mamando y por el otro me estaban dando como nunca. Mi amigo estaba por correrse, pues de lo rico que estaba, yo más le mamaba. En una de esas ya no pudo más y se corrió justo dentro de mi boca, tragando toda su leche.

Mientras yo ya tenía bien dilatado mi "culo", ¡nunca me habían dado, perdón por la palabra, pero una mamada de "culo" tan rica! Dejé a mi amigo que ya había acabado y me dejé llevar por lo que el negro me estaba haciendo. Ya me había hecho llegar al clímax cuando dejó de mamar mi "culo". Se levantó, agarró su ...


... verga gruesa y grande y con mucha suavidad me la metió por el "culo". Estaba tan lubricado que no le costó meterla, pero sí me sacó unas lágrimas de placer que no pude disimular, y grité: "¡Qué rico, dame como nunca me han dado!". Frente a mi amigo, que solo me miró con sorpresa, complicidad y lujuria a la vez. Él siguió, pues lo que oyó le hizo agarrarme de tal forma que me llegó hasta el fondo, pues me la metió toda. Me levantó con sus brazos, yo de espaldas a él, me agarró de las piernas y me levantó hasta meterla que casi juro sentía sus huevos chocar contra mis nalgas, y sacarla de tal manera que solo veía la cara de mi amigo al ver cómo me estaban dando por el "culo" de rico.

Mi amigo se levantó y, al ver cómo me quedaba al aire toda mi "pucha", pues tenía la verga del negro dentro de mi "culo", se acercó a darme una mamada justo en el clítoris que me hizo echar un chorro, y todo se lo dejé en la cara a mi amigo. El negro, al mismo tiempo, terminó, pues sentí correr el chorro de leche dentro de mi "culo". Sentía cómo esa verga negra y jugosa vibraba dentro de mí. Me bajó a la cama, la sacó con suavidad, podía sentir cómo se me salía toda la leche y lo grande que me había quedado mi "culo". Mi amigo se acostó a la par mía, todo lleno de mis jugos, me abrazó y con una mano me metió un dedo en el "culo" para sentir cómo me había quedado y jugaba con la leche que salía.

El negro se levantó, se bañó y se fue. Todavía no me ha dicho mi amigo cómo se llamaba, pero eso jamás se me va a olvidar. Ahora, perdonen, pero escribir todo lo que pasé me ha dejado súper excitada y me voy a masturbar con mi juguete de color que me compré después de aquella noche. ¡Hasta luego!

#Irasema

¿Te ha gustado este relato?

Avatar de Irasema

Escrito por

Irasema

Relatos importados de la comunidad de relatos eróticos en español.

¿Quieres más relatos como este?

Ver más relatos de Interracialarrow_forward
Confecciones de mis deseos negros - Relato Erótico de Interracial | erotextos.com