Cuánto padre!
Inmacul
Papá, sé que ya no soy una niña pero me encanta dormir pegado a tu deseado cuerpo, así como ahora estamos. Yo soy joven y tu un atractivo maduro pero la paternidad que me das me hace plenamente feliz. Soy tu primogénita y además tengo dos hermanas y otra que viene en camino.
Ya me he acostado con varias hombres y tengo novio formal, pero con ninguno siento el placer que siento con mi padre, contigo. Existe un lazo filial que me pone loca. Y ahora mas que estás a tus 48 años más interesante y buenorro que nunca.
Siempre has sido mi preferido, recuerdo que desde chica te decía que quería que fueses mi novio. Has sido más cariñoso conmigo que mamá.
Me encanta estar acostada contigo, echándote una de mis piernas larguísimas sobre tus caderas. Es una delicia sentir tu calor bajo el edredón, me quitas el frio, siempre estás calentito. Yo llevo puesta sólo una camiseta y las bragas, como siempre que estoy en casa, cosa que a mamá le molesta pero a ti te encanta que enseñe mis largas piernas. Tú estás solo con tus calzoncillos.
Siento tus músculos, qué músculos Dios mío. Esa carne dura y velluda tan varonil, con ese torso en forma de triangulo que me encanta acariciarte y sobarte. Creo que es lo que me gusta más de tu cuerpo.
Padre, muchas gracias por habérmelo dado todo, hum, todo desde siempre aunque ello me haya hecho tener complejo de Electra y estar enamorado de ti.
Te agarro tus generosos pectorales, flipo con ellos, me recuerdan cuando era pequeña. Te ...
... ofreces generosamente para que te lama los pezones. Papi, tienes más tetas que yo pues estoy casi plana a mis 20 años..
Pero claro, como ya soy una mujer, mi sexo se moja y mi clítoris se pone duro con una hombre lleno de testosterona, androsterona, sudor varonil, saliva y líquido preseminal.. Todo tu cuerpo huele a padre.
Rozo mi vulva con tu apretado culo, tú sientes mi suavidad en tus duros y atractivos glúteos y eso te excita. Nos abrazamos con fuerza, con amor, con deseo. Instintivamente nos besamos en la boca, siento tu lengua en la mía, la boca de mi padre. No, no me gusta morrearte papá, no es lo que siento contigo, eso es lo que hago con mi novio y yo siento otra cosa. Bésame en la cara, mátame a besos de padre.
Estamos calientes, me llega a mi nariz el olor de tu polla, huele a lefa y a orina. Ese olor que tantas veces he olido y lamido en tus calzoncillos usados cogidas de la canasta de la ropa sucia para pajearme pensando en ti.
No puedo evitarlo papá, permíteme, abre las piernas, déjame meter mi cabeza en esa entrepierna que para mí es el altar paterno, esa miembro hinchado y mojada por la punta del que salió el espermatozoide que me hizo hace 21 años. Me dices que no que estás sucio, pero no me importa me gusta comerme todo lo que segregas aunque también sea tu orina o resto de tus heces.
Y a ti te encanta que tu hija te coma el nabo provocándote varios orgasmos paternales a tus cuarenta y muchos años. Sabe a gloria, manjar de padre. Mientras te como el ...
... pene , los testículos y ese ano un poco sucio acaricio con cariño tus muslos musculados.
Te corres como el macho sano y rudo que eres aunque te dé vergüenza jadeas con la polla dentro de la boca grande de mamona que tiene tu hija ,que se traga todos tu abundante leche y te deja el pito limpito.
Estoy muy cachonda, ya que estoy abajo te magreo con ganas tus deliciosas piernas y te las lamo desde esas ingles tan erógenas hasta esos pies que tanto me gusta comerte. A ti te hace cosquillas pero yo me los meto en mi boca.
Vuelvo arriba, tu mimoso, me acaricias todo mi cuerpo grande, más que el de mamá e incluso que el tuyo, soy muy alta. Me lames los pezones, el cuello. Me agarras mi coño. Ya no es igual que la chumino que me lavabas de pequeña ¿verdad?. Ahora es peludo, gordo, con una pipa grande y unos labios colgantes que te encanta masticar. Además huele a coño permanentemente.
Me la acaricias de arriba abajo, desde mi entrepierna frotando mi clítoris y mi vulva donde extiendes por ella, mis jugos que ya me van saliendo.
Si, papá, es incesto pero nos gusta tanto a mi como a ti. Hacemos la cucharita y sigo disfrutando de tu piel, de tu cintura, de tus fuertes brazos, de tus axilas sudorosas y peludas, de tu glande que sigue segregando líquido y yo lo chupo.
Me atrevo a meterte un dedito en tu culo, en el ojete. Lo saco y lo huelo, me vuelves tan loca que intento meter echarme sobre ti ...
... y meterme tu miembro en mi vagina. Me dices categóricamente que no, que no quieres córrete dentro de las entrañas de tu hija, que podrías preñarme.
Me agarras mi culo y me lo abres para darme por atrás. Qué te gusta darme por culo!. Me metes tu cipote grande. Me duele un poco, la tienes tan gorda, pero me tienes acostumbrada. Tú disfrutas así pues de esa forma no puedo quedar embarazada.
Con facilidad metes tui tranca en mi estrecho ano, llenándome por completo. Dios,, que chochos mas calientes, y que cuanta leche me metes dentro. Me follas y yo me corro mientras mi culo chapotea con tu cilindro el semen que me has metido..
Creo que te gusta follarte a tu hija, meterme tu pito grande en mi abierto culo, me das mucho gusto y vuelvo a tener otro orgasmo. No te preocupes papá, es por amor de padre e hija, por un amor exagerado, prohibido, patológico quizá, pero es amor.
Ya no aguanto más, sobando y abrazando tu cuerpo de macho llego a mi orgasmo llenándote las manos de flujos y squirt, los jugos de tu propia hija que tantas veces has probado en mis braguitas pringadas cuando me he corrido en ellas para dejártelas bajo tu almohada.
Quisiera estar así contigo toda la vida, acostada en tu cama y disfrutando de tu cuerpo paternal. Cuánto padre!. La próxima vez quiero sentir tu tranca en mi estrecho coñito por favor, aunque sea con condón. Te quiero papá, abrazame fuerte, échate en mi cuerpo.
