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Karoline & Kiera Cap17: quinto día de lujuria

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Naomi Travs

El quinto día amaneció a las 6:30 a.m, marcando el clímax de la semana en la mansión. Karoline y Kiera despertaron en su suite, aún entrelazadas tras la noche de amor y descanso, sus cuerpos desnudos mostrando las marcas de los días anteriores. A las 7:00 a.m., un mesonero llegó con una nota de Ivan: "A las 9:00 a.m., preséntense en la sala de espejos del primer piso. Vengan desnudas y preparadas para un día de lujuria total." La anticipación las invadió, y tras un beso rápido, se dirigieron al lugar indicado, sus pieles expuestas y sus corazones latiendo con fuerza.


La sala de espejos era un espacio vasto con paredes y techo cubiertos de reflejos, una cama circular en el centro rodeada de sofás, y una mesa repleta de juguetes sexuales, lubricantes, látigos y cadenas. Los seis hombres —Andrei, Dmitri, Luca, Hans, Pierre e Ivan— estaban allí, desnudos y erectos, sus miradas cargadas de deseo. La sesión comenzó con un toque humillante que encendió la atmósfera.


Ivan dio la orden: "De rodillas, zorras asquerosas, hoy seréis nuestras putas sin valor." Karoline y Kiera obedecieron, arrodillándose en el suelo frío, sus rostros sonrojados por las palabras. Andrei fue el primero, agarrando a Karoline por el cabello y forzando su verga gruesa en su boca. "Chupa, maricona sucia", gruñó, mientras ella lo tomaba, su lengua lamiendo la punta antes de tragarlo entero, gimiendo mientras él empujaba profundo, el semen salpicando su garganta tras unos minutos. Dmitri, al mismo tiempo, ...


... levantó a Kiera, azotándole las nalgas con un látigo. "Eres una cerda patética, Kiera", dijo, penetrándola por detrás con una embestida brutal. Ella gritó, "¡Sí, fóllame!", mientras su verga ancha la llenaba, eyaculando dentro de su culo tras un ritmo feroz.


Luca y Hans se unieron, turnándose con Karoline. Luca la puso a cuatro patas, metiendo su miembro largo en su culo sin preparación adicional, diciendo, "Puta barata, toma esto". Cada embestida hacía que ella chillara, "¡Más, Luca!", y él terminó, dejando su semen caliente escurriendo por sus muslos. Hans la siguió, atándola con cadenas a la cama, su verga gruesa abriéndola mientras gruñía, "Mariquita inútil, solo sirves para esto". Karoline gemía, su cuerpo temblando mientras él eyaculaba dentro.


Pierre y Ivan tomaron a Kiera. Pierre la levantó, penetrándola con su verga fina pero dura mientras la insultaba: "Zorra asquerosa, muéstrame cuánto quieres". Ella respondió con gemidos, "¡Sí, Pierre, más!", y él la llenó de semen tras un ritmo rápido. Ivan, con su autoridad, la puso boca arriba, metiendo su miembro grueso en su boca. "Traga, sucia puta", ordenó, eyaculando copiosamente, el líquido blanco cayendo por su barbilla.


La lujuria continuó con sesiones grupales. Andrei y Dmitri tomaron a Karoline de nuevo, doble penetrándola: Andrei en su culo, Dmitri en su boca. "Eres nuestra esclava, zorra", dijo Andrei, sus embestidas profundas haciendo que ella gritara de placer, el semen de ambos llenándola tras un clímax ...


... intenso. Luca y Hans repitieron con Kiera, Luca en su culo y Hans en su boca, llamándola "cerda humillada" mientras la follaban, sus eyaculaciones simultáneas dejándola temblorosa.


Pierre e Ivan cerraron el ciclo, usando un dildo doble con Karoline y Kiera juntas. "Fóllenlo, putas", ordenó Ivan, y ellas obedecieron, conectándose mientras los hombres las azotaban con látigos. Sus gemidos resonaban, "¡Sí, más!", y al terminar, los seis hombres eyacularon sobre sus cuerpos, bañándolas en semen.


Tras horas de folladas explícitas, el tono cambió. Ivan se levantó, sonriendo. "Habéis sido perfectas, princesas." Los hombres las desataron, limpiándolas con toallas calientes y ofreciéndoles batas de seda. Andrei les trajo champán, diciendo, "Sois reinas de esta mansión." Dmitri masajeó sus hombros, Luca les dio fresas, Hans las abrazó, Pierre las besó en la frente, e Ivan les colocó coronas simbólicas de flores. Tratadas como princesas, se recostaron en sofás, rodeadas de mimos, su felicidad sellando la semana.


Tras ser tratadas como princesas en la sala de espejos, Karoline y Kiera dejaron la habitación con las batas de seda cubriendo sus cuerpos exhaustos pero felices. Caminaron en silencio hacia su suite, el eco de sus pasos resonando en los pasillos de la mansión. Al llegar, se despojaron de las batas y se metieron en la cama, sus cuerpos aún marcados por las sesiones del día pero envueltos en una calidez compartida. Sin palabras, se abrazaron, dejando que el sueño las ...


... reclamara tras una semana de intensas emociones y placeres.


A la mañana siguiente, despertaron con el sol filtrándose por las cortinas. Con sonrisas cansadas pero satisfechas, recogieron sus pertenencias: las lencerías rotas, los plugs anales usados, y los recuerdos de su transformación en Karoline y Kiera. Se vistieron con ropa casual que habían traído al inicio, ocultando sus cuerpos afeminados bajo jeans y camisetas, aunque los lazos rojos y azules seguían en sus bolsillos como trofeos. Tras empacar, se dirigieron a la piscina, donde los seis hombres —Andrei, Dmitri, Luca, Hans, Pierre e Ivan— las esperaban.


La escena era un contraste pacífico con los días anteriores. La mesa junto a la piscina estaba repleta de un desayuno lujoso: croissants, frutas frescas, café y jugos exóticos. Los hombres, vestidos con ropa informal pero elegantes, se levantaron al verlas, sus rostros mostrando respeto y gratitud. "Habéis sido extraordinarias", dijo Ivan, sirviéndoles café con una sonrisa. Andrei asintió, "Unas reinas de verdad." Se sentaron juntas, disfrutando del desayuno mientras charlaban sobre la semana, riendo al recordar momentos intensos.


Tras el desayuno, llegó el momento de la despedida. Cada hombre se acercó con un sobre grueso, entregándoles propinas generosas en efectivo. "Esto es por vuestro esfuerzo", murmuró Dmitri, guiñando un ojo. Luca les dio un abrazo, diciendo, "Habéis hecho de esto inolvidable." Hans y Pierre les estrecharon la mano, mientras Andrei les ...


... besó las mejillas. Ivan, como cierre, les entregó una tarjeta dorada con un mensaje grabado: "Gracias, Karoline y Kiera. Contactadnos si estáis listas para otro encuentro. xAI Mansion, próxima fecha TBD." La tarjeta incluía un número de teléfono y un logo discreto, dejando la puerta abierta a futuras aventuras.


Con lágrimas de alegría y gratitud, Karoline y Kiera aceptaron las propinas y la tarjeta, guardándolas con cuidado. Se despidieron con abrazos cálidos, prometiendo guardar el secreto de la semana. Mientras salían de la mansión hacia un coche que las esperaba, se miraron, sabiendo que esta experiencia las había cambiado para siempre, y que el futuro podría traer más placeres compartidos.

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