Dayana, mis inicios en el sexo. 2
Daya
Les comparto la segunda parte de la aventura que me llevó a aprender y a disfrutar (aunque no siempre) del sexo. Les comento, que estos primeros escritos son de algo aconteciedo hace mas de diez años, y en base a un diario que llevaba en aquel entonces, aunque no era muy constante, por lo que algunos detalles en los tiempos tal vez sean un poco confusos, pero todos los hechos son reales.
Les platiqué en la historia anterior algo de mi, un pequeño escarceo sin importancia con un noviecito y finalmente cómo encontré a mi madre teniendo sexo con un amigo de la familia en la cama que compartía con mi padre, sin que ella se diera cuenta, pero el si.
Una vez que hube salido de la casa, me di cuenta que había dejado la mochila en una silla del comedor, siendo ya muy tarde para regresar por ella, pues sin duda ella ya estaría fuera del cuarto y tal vez bañándose con su amante, pero al no saberlo yo, no podía entrar por ella, solo esperar que no se diera cuenta que estaba en la casa, y que yo llegaba sin útiles de la escuela.
Sin embargo, no tenia por que preocuparme por ello, puesto que al llegar, mi mama estaba en la cocina, sonrojándose mucho al verme entrar de repente, puesto que no hice ruido, con su amiguito ayudándola con la comida. Rápidamente me fui hacia la silla donde había dejado mis útiles , sorprendiéndome mucho al no encontrarlos, sin embargo al voltear estaba ahí el amante de mi madre, susurrándome que había dejado la mochila en mi cuarto y me había puesto ...
... un regalito para agradecer mi silencio, como si yo quisiera o necesitara algo de el.
Al ir a buscar mis cosas, no encontré nada parecido a un regalito, por lo que pensé que solo eran palabras para intrigarme, sin embargo, al ponerme a hacer mi tarea me encontré en medio de un libro un paquetito aplanado que inmediatamente reconocí como una caja de condones. Nunca había comprado ni mucho menos usado unos, pero bien que los conocía, y hasta de broma habíamos usado unos como globos para adornar el salón.
Adentro de ellos, había un papelito aplastado con un mensaje: “guárdalos bien, seguramente los vas a necesitar”. Muerta de rabia los aventé hasta el otro lado del cuarto, sin embargo, y por miedo a que mi mama le diera por hacendosa y los encontrara, los guarde bien en medio de unos discos.
Cuando nos llamaron a comer, ya había llegado mi padre, que estaba encantado con la visita y la noticia de que su amigo se quedaría un par de meses en la ciudad por cuestiones de trabajo, ya llevaba cerca de un mes, pero siempre con la idea de que tal vez mañana me regresen a mi puesto. Sin embargo, ahora era seguro que mi mamá iba a tener amante al menos otros 2 meses.
A partir de ahí, lo vi al menos 2 veces a la semana que llegaba a comer, y por mas que me apuraba, nunca llegue a encontrarlo otra vez con mi madre. Sin embargo, llegue a encontrar pruebas de que seguía viéndola, pues encontraba mi cuarto desarreglado, mis bragas extendidas y en ocasiones con olores raros, lo que ...
... provocaba en mi una mezcla de enojo y excitación por su cinismo y atrevimiento. Al mismo tiempo empezó a volverse mas lanzado cuando me veía, me decía que como estaba creciendo, cuando no estaba nadie a la vista, me miraba con descaro el culo y mis pechos, me acariciaba los brazos y acercaba su cara a mi cuello para olerme darme algún beso, o acariciarme mis nalgas rápidamente cuando pasaba junto a mi. Al ver que no protestaba, se volvió mas descarado, llegando a encontrar entre mi ropa o almohada ropa interior de mi madre manchada con sus flujos y restos de semen, mas adelante mi misma ropa sucia de sus venidas, y hasta en una ocasión un condón con un listón atado que decía: este fue pensando en ti, con tu madre nunca los he usado. Ese día tuve que masturbarme nada mas verlo del calentón tan fuerte que tenia. Me sentía confundida, por un lado el secretismo y el engaño me excitaban, la curiosidad me mataba y el enojo por lo que hacía mi madre (la puta en mis pensamientos) me enervaba. Sin embargo mi falta de decisión de confrontarlos o acusarlos era de alguna manera una aceptación tácita de lo que estaba pasando, y eso envalentonaba a ese tipo.
Mientras tanto, y en parte animada y estimulada por la actitud tan puta de mi madre, empece a liarme con muchachos que me invitaban a salir, y a los que cada vez les daba mas oportunidad de divertirse conmigo, aunque aun sin llegar a tener sexo pleno, menudeaban los toqueteos de mi cola, las manos que parecían sanguijuelas en mi ...
... pecho, algunos llegando a meter la mano por debajo del corpiño y a acariciar mis pezones, pero siempre siendo detenidos cuando su mano iba a mi entrepierna o querían llevar la mía a la de ellos.
Uno de ellos, un muchacho algo, guapetón y con fama de follarse a cuanta niña salía con el, me invitó al cine, lo cual acepté, aunque sin decir nada en casa. Salí con la mentirijilla de que iba con unas amigas solamente. Fuimos a ver una película X, creo que ninguno tenia interés en verla. Ambos sabíamos que la diversión iba a ser diferente.
Solo apagarse las luces, a mi acompañante le salieron brazos hasta por los poros, empezó a abrazarme y besarme con desesperación, y debo decirlo, de manera muy ardiente, lo que empezó a hacer efecto en mi cada vez mas mojada vagina. Mientras sentía su lengua perderse en mi boca, sentía su mano acariciar mi pecho primero sobre una blusa de botones que llevaba, poco a poco y armándose de valor, fue desabrochándola hasta dejar espacio para que pasara su mano, primero hasta el corpiño, y luego por debajo de el, hasta bajarlo por completo y dejar mis pechos al aire, para acariciar mis pezones que iba sintiendo cada vez mas duros. Después de un rato de estar con ese juego, bajo su cara hasta mi cuello, besándome la oreja, el lóbulo y pasando su lengua por mi cuello hasta la barbilla, sacándome gemidos de gusto, hasta que finalmente acerco su boca a mi pecho y empezó a besarlo acercándose cada vez mas a mi pezón, mismo que empezó a mamar al llegar a ...
... el, provocando que de el se irradiaran calambres de placer, mientras iba sintiendo como mi entrepierna se estremecía de gusto; sentía como su lengua acariciaba el pezón a ratos, a ratos lo mamaba primero suave, después con mas fuerza, hasta darle ligeras mordidas, que me dolían pero al mismo tiempo me volvían loca. Mientras, su mano se había mudado hacia mi pierna, tomando primero mi rodilla, después levantando por el muslo mi falda y dejando que su mano siguiera su recorrido hasta el interior de mis muslos, que conscientemente cerré para evitar su avance. Al no poder meter la mano entre mis piernas la subió hasta llegar a mi tanguita, que empezó a acariciar y tratar de retirar para meter sus dedos debajo de ella, alcanzando a acariciar el borde de mi vello púbico; tras unos momentos mis piernas obraron por voluntad propia, abriéndose e invitando a su mano a reconocerlas, lo que hizo con delicadeza que me sorprendió, acariciando primero el interior de mis muslos, regresando a mi tanga que estaba toda húmeda y finalmente retirándola, para acariciar sin restricciones mis ya muy hinchados labios vaginales.
Me sorprendió un momento al retirar su mano, pero comprendí cual era su intención al tomar mi mano y guiarla hacia su paquete, que sentí duro y agrandado, recordándome al que había sentido semanas antes en medio de mis nalgas, pero aquel sin ninguna prenda entre mi cuerpo y esa verga que acababa de estar adentro de mi madre. Después de unos momentos de acariciarlo y con su ...
... mano de regreso en mi coñito, me pidió que le abriera la bragueta y que la sacara, cosa que hice después de dudar un poco, mas por evitar que el dejara mi entrepierna, ya que haía empezado a estimular mi clítoris, lo que me estaba matando de placer, que por deseo de tocar su miembro. Sin embargo, lo hice, con no pocos trabajos, pues tuve que buscar el camino entre su pantalón y su ropa interior, cosa que hice con poca delicadeza, pues en 2 ocasiones me pidió que tuviera cuidado. Una vez fuera, comencé a acariciarlo, a sentirlo, liberar el glande de su cubierta y sentir lo liso de su cabeza, aprovechando los fluidos que salían de su ojete, para acariciarlo haciendo círculos en su glande de la misma manera que el lo hacía con mi clítoris, hasta que tomando valor, lo tome con toda la mano, y empece a menearla de arriba abajo como había visto hacer a mi madre. Al parecer algo estaba haciendo bien, puesto que mi acompañante empezó a jadear de manera cada vez mas audible, preocupándome porque alguien se diera cuenta de lo que hacíamos. Mientras tanto, trataba de introducir sus dedos cada vez mas profundo en mi vagina, cosa que evitaba con la otra mano, pues no quería que me desflorara con sus dedos, no obstante su toqueteo había hecho efecto, pues poco después tuve un orgasmo que apenas pude reprimir, que me dejó jadeante y sin fuerzas mas que para retirar su mano de mi entrepierna.
Al ver que no conseguía meterme los dedos, me dijo sin mucha delicadeza: entonces mámamela. En un ...
... principio me negué, pero recordando lo que había visto con mi madre, fui bajando mi cabeza hasta que mi boca rozo su miembro, lo acaricie con mi lengua como había visto hacer a ella, hasta que finalmente me decidí e introduje todo su miembro en mi boca, comenzando a mamar con el ritmo que debió ser el correcto, pues sentía que pulsaba en mi boca, empezando a sacar pequeños chorros de lo que después sabría que solo era liquido preseminal, y a estremecerse tratando de que me tragara todo su miembro, para lo cual empezó a ayudarse poniendo su mano en mi nuca y a empujarme con fuerza hasta sentir la punta de su polla entrar hasta mi garganta ; después de unos minutos, sentí que su cuerpo se contrajo y empece a sentir chorros de semen en mi boca. Como pude trague algunos mientras sentía como el resto escurría de entre mis labios y ensuciaba la verga que tenia aún en la boca, manchaba mi mano y manchaba su ropa. Cuando sentí que su mano se retiraba de mi nuca, levante la cara y voltee a todos lados para ver si alguien nos veía, pero parecía que nadie se había dado cuenta de nuestras acciones, por lo que con mas calma comenzamos a reacomodar nuestras ropas, ambos con los dedos pringosos de nuestros respectivos flujos. Una vez que terminamos, me abrazo no sin dejar caer su mano en mi pecho para seguirlo acariciando, y asegurarse que mi mano no abandonaba su ...
... entrepierna, que si bien ya no tenia el tamaño que había alcanzado en mi boca, si se mantenía dura y pulsante.
Cuando se prendieron las luces, un calor inundo mis mejillas, me moría de vergüenza de verlo a la cara, no creía lo que había hecho, sin embargo y una vez que salimos del cine, me tomo de la mano tiernamente, mientras me sonreía, así me llevo casi hasta mi casa, donde le dije que seguía sola. Me dio un beso muy suave, tanto que no parecían los mismos labios que habían hurgado en mi boca y mamado mis pezones hacia menos de una hora, si bien es cierto que los míos no parecían los que habían tenido dentro de ellos una polla hasta hacerla explotar. Muy suavemente y con mucha pena, le pedí que lo que había pasado quedara entre nosotros, a lo que me aseguro que no me preocupara, que nadie lo sabría. Le creí, y nunca supe que nadie comentara nada acerca de lo pasado en el cine con el, pero esa semana y las siguientes recibí mas invitaciones a salir de las que jamas habría creído posible.
Debo decir, a mas de 10 años que todo eso ocurrió, y a pesar de lo que he hecho con mi cuerpo, me sigue excitando recordar mis inicios en el sexo. Recuerden, si quieren platicar o comentar algo, mi correo es [email protected]
¡Ah!, y gracias a los que me han escrito a mi correo, y por sus comentarios de ánimo. Me anima a seguir escribiendo el no pasar desapercibida.
