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Erotismo y Amorschedule 7 min lectura

El primer trio de mi amiga Karen

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S Vellum

Karen mide 1.65 m, es rubia, de tez blanca y va al gimnasio tres veces por semana. Tiene unas piernas bien torneadas, firmeza en sus movimientos, y unos pechos generosos que resaltan en cualquier outfit, aunque siempre con estilo. Su trasero, más discreto, le da ese equilibrio que vuelve a muchos locos: provocadora sin necesidad de exagerar. Esa noche, después de una semana intensa, se arregló como quien no busca, pero no evita encontrar.


El vestido rojo corto se ceñía a su cuerpo como una segunda piel. Tacones negros, labios encendidos, mirada felina. Había salido con Daniela y otra amiga a una discoteca nueva en la ciudad. La música era perfecta, el ambiente cargado de energía y los cuerpos en la pista eran un reflejo de puro deseo contenido.


Mientras bailaba en grupo con sus amigas, notó cómo dos hombres la observaban desde la barra. No eran del tipo tímido. Vestían con seguridad y tenían esa expresión de juego en la mirada. Uno de ellos, moreno, fornido y tatuado, se acercó primero y le pidió bailar. Karen aceptó con una sonrisa. Poco después, el otro —más alto, de ojos claros y sonrisa traviesa— se les unió. Lo que empezó como una coreografía divertida entre tres cuerpos pronto se volvió un juego de miradas, roces, y susurros en la pista.


Karen no era de ceder fácilmente, pero esa noche... todo se sentía distinto. El deseo no se disimulaba, y el ritmo de la música parecía marcar los latidos de algo más salvaje.


Entre una canción y otra, uno de ellos le ...


... ofreció un trago. Rieron, bromearon, y la tensión sexual entre los tres se hacía más evidente. Le preguntaron si quería salir un rato a tomar aire. Karen aceptó.


Ya en el carro, se sentó atrás, con los dos hombres a cada lado. Las luces de la disco aún iluminaban sus rostros por momentos. Uno de ellos se acercó por detrás y le susurró algo al oído. No era tanto lo que decía, sino cómo lo decía. Le besó el cuello mientras el otro le acariciaba las piernas.


La tensión creció y se fundieron en besos, primero con uno, luego con el otro. Karen se dejaba llevar, respondía, disfrutaba el momento. Sentía como cuatro manos jugaban con su cuerpo, como iban recorriendo centímetro a centímetro sin dejar nada suelto, hasta que se posaron en su hilo y solo notaba como pasaban por debajo de tan delgada tela, y como se encontraban con su vagina ya húmeda, uno se quedó jugando en su clítoris lo que la hacía gemir cada vez más y otro comenzó a jugar en su interior, mientras seguía el intercambio acalorado de besos, y sentía como jugaban con sus tetas. Se reían entre jadeos, y uno de ellos bajó la intensidad con caricias suaves sobre su espalda y piernas. Se notaba que sabían jugar en equipo.


El ambiente dentro del carro se volvió denso, caliente, casi irreal. Uno de ellos le propuso ir a un motel cercano. Ella los miró, se mordió el labio y asintió.


En el camino, uno de los chicos desabrochando su vestido sutilmente, mientras ella sentía ya como estaba de erecto ese pene asi que lo saco, ...


... se sorprendió porque era bastante grueso, pero sintió como la agarro firmemente de la cabeza e hizo que se lo tragara todo, el controlaba el ritmo y le costaba respirar un poco, sentía como entraba tal miembro en su boca tan pequeña y el conductor los veía Karen lo miró y se río. —Conduce con cuidado o tendrás que parar antes —le dijo, provocadora. Él sonrió, pero no se detuvo del todo. Posterior le saco el miembro de la boca y la echo para atrás, abriéndole las piernas de par en par, se posiciono listo para penetrarla, pero primero le comenzó a lamer y Karen gemía mas y más hasta que sintió un mini orgasmo y entre susurro le dijo métemela, amor, soy toda tuya y el rápido se puso en posición y comenzó a metérsela primero suave e iba aumentando la intensidad, Karen gritaba del placer y llegaron al motel.


La habitación del motel era cálida, con luces tenues y una cama amplia. Apenas entraron, comenzaron a besarse con urgencia. Las manos se movían con precisión, como si cada uno supiera ya lo que debía hacer. Ya sin vestido rápido la llevaron a la cama y el que conducía quería recuperar el tiempo perdido, rápido se quito toda la ropa ya con su pene erecto a diferencia del otro este era delgado pero largo.


La tumbaron boca arriba y el conductor se puso encima de ella atrapando sus manos bajo su cuerpo y agarrando la cabeza introduciendo su pene en su boca llegando a lo mas profundo de su ser, solo se lo sacaba cuando escuchaba cuando tenía arcadas y veía como se llenaba de ...


... saliva y se la dejaba toda mojada, mientras que su compañero la volvió a penetrar con las piernas bien abiertas.


El primer chico termino primero y se los echo en la cara y el conductor comenzó a penetrarla con apuro, Karen seguía gimiendo y gritando asi por un rato hasta que se la saco y se la metió en la boca y termino dentro, ella limpiando todo lo que podía el pene y se quedaron descansando mientras agarraban aire para seguir.


Hablando de todo paso el tiempo hasta que el conductor fue el primero en tomar la iniciativa y la levanto poniéndola de baquerita ella gimiendo cuando sintió como ese pene tan largo la abría por completo, sintió como la recorría un orgasmo por completo y el otro chico rápido tomo posición detrás de ella y le susurro al oído “ese culito rico que tienes va a ser mío” y comenzó a jugar con su culito primero introduciendo un dedo para abrirlo y después dos, Karen solo seguía gimiendo y gritando sintiendo como estaba ocupada por ambos hoyos, hasta que le saco los dedos y sintió otro gran orgasmo que le recorrió el cuerpo y se tumbó sobre el conductor dejando sin fuerza, el chico se posiciona atrás de ella y le comenzó a pegar nalgadas iba alternando primero una y después otras y después al mismo tiempo provocándole mas gemido, hasta que tomo su pene y lo posiciono en la entrada y comenzó a empujarlo, ella sentía como si se iba a romper entrando algo tan grueso en ella.


Despacio le decía que es mi primera vez y la tuya es muy gruesa amor, el chico ...


... asintió y la iba deslizando poco a poco hasta que entro completamente y sintió como le recorría una corriente todo el cuerpo, se sentía extasiada siendo doblemente penetrada por primera vez.


Se comenzaron a mover juntos los chicos y sintiendo como entraban y salían de ella y asi siguieron por un buen rato hasta que comenzaron a acelerar la penetración, aumentaban los gemidos de los tres hasta que se vinieron juntos los tres rellenándola en su culo y su vagina momento en el que tuvo su cuarto gran orgasmo y quedo sin fuerza.


La madrugada los alcanzó sin que lo notaran. Se quedaron tumbados, entrelazados, exhaustos, sonriendo. Karen se vistió en silencio, aún con el rubor en las mejillas y una sensación de haber vivido algo prohibido pero inolvidable.


—¿Nos veremos de nuevo? —preguntó uno con una sonrisa traviesa.


Karen, aun arreglándose el cabello, les guiñó el ojo y respondió:


—Tal vez… si me hacen temblar como esta noche.


Salieron del motel como si nada. Pero los tres sabían que algo había cambiado. Y quizá, solo quizá… esa no sería la última vez.

#S Vellum